Para la mayoría de personas parecen ser más importantes las acciones que los pensamientos, no estoy de acuerdo, ellos creen que algo sólo es real si lo pueden comprobar empíricamente, pero esto suele parecerme lo menos importante.
Esta es seguramente la razón de todas las batallas que se libran en mi interior, pienso mucho, de esto, naturalmente salen contradicciones, y así he vivido la mayor parte de mi vida.
Pero ellos tienen algo de razón, cuando algo sucede las cosas son infinitamente más complejas, no más importantes. En todo caso ahora hay un hecho por el cual guiarse, que puede echar abajo pensamientos anteriores y sobre el cual parece ser necesario construir unos nuevos.
Sin embargo nunca me importó ser consecuente como lo que he hecho, en cambio me parecía más importante ser consecuente con lo que creo, en otras palabras, no son las personas a las que me importa aparecer como consecuente, sino a mí misma y no con un pensamiento o hecho pasado, sino con creencias actuales.
Este es uno de esos momentos en que no sé que hacer, pero existe un hecho que lo marca todo, que lo define todo, que lo complica todo, y ahora todo es infinitamente más complejo.
Creo que nunca aprecié suficientemente mi soledad, creo que yo ya soy una responsabilidad suficiente y no necesito otras personas que agregar a mi carga de conciencia existente. Pero tal vez sea sólo la situación en concreto.
Este último pensamiento me tranquiliza y me preocupa a la vez, pues me da esperanza, pero vuelve el momento actual mucho más pesado.
Con esto acabo de caer en cuenta del peso, es mucho peso y yo tiendo a preocuparme excesivamente de las cosas, tiendo a hacer todo más grande y vuelvo una situación un mundo completo.
Yo le di el peso, no sé bien que hacía y no puedo culpar a nada más, hice una promesa que no puedo romper, pero romperla sería liberarme, sería volverme otra vez liviana, volver a abrir ese mundo de posibilidades.
volver a la metáfora del túnel, porque ahora queda totalmente inválida, porque ahora es sólo un montón de palabras y una exageración.
Y si resulta que me gusta más soñar, más que volver mis sueños realidad, me gusta vivirlos en un mundo imaginario y sueño sólo por el soñar y no por el volver realidad.
Seguro tendrá cosas buenas, pero que digo, acaso sucederá, acaso no debe suceder entonces? debes ir, debes ir porque está mal que no lo hagas, porque harás las cosas peores.
Yo no sabía que hacía, yo pensaba que.. en qué pensaba? no lo sé, intentaba tal vez convertir un sueño en realidad, en vivir, en tomar las oportunidades que se me presentaban, sin pensar en nada más. Pensaba como otra persona.
Me dejé llevar por no sé qué, por curiosidad, por algo que ya no comprendo, no me arrepiento, pero no es propiamente orgullo lo que ahora siento.
ahora recuerdo momentos cortos, no puedo dejar de pensar que me molesta, me fastidia, no soy yo, o tal vez esa sí soy yo sólo que nunca tuve la oportunidad de demostrarlo.
pero este sentimiento de molestia me hace sentir mal, debe acabar entonces? llevo ya unos cuantos minutos expresando mi inconformidad con esta situación y sin embargo existe algo que me detiene, que busca cosas que me impidan cambiarlo todo, que me impidan acabar con todo esto.
Esta vez no estoy sola, si se trata de mí no me importa mucho, (esto es claro, un decir), pero cuando se trata de alguien más, yo me quedo atrás, no importo y desde afuera trato de resolverlo, pero es quitarme importancia la mejor respuesta?
Toda la vida me he preocupado por hacer las cosas bien, por hacer lo mejor, pero existen momentos donde nada es completamente bueno y se hace difícil escoger.
Seguramente será mejor tomar el camino de la verdad, pues sólo quedaría el de los demás seres humanos y no me parece que sea el mejor.
"te prometí que no volvería a hacer una cosa y me temo que es precisamente lo que voy a hacer, no quiero justificar mis acciones, no estoy segura si lograría hacerlo, seguramente no existe explicación y sin embargo así es. No quise engañarme ni a mí, ni a ti, y esta parece ser la única salida para poder conseguir ambas metas. (...)"
Escribir tiene un poder extraordinario sobre mí y me llena de tranquilidad, eso sin mencionar que aclara mi miente y me permite saber qué es lo que estoy pensando de verdad. Ya no sé qué he escrito y no quiero volver a leer aún, seguramente lo haré mañana cuando todo esté un poco más claro.
Esta es seguramente la razón de todas las batallas que se libran en mi interior, pienso mucho, de esto, naturalmente salen contradicciones, y así he vivido la mayor parte de mi vida.
Pero ellos tienen algo de razón, cuando algo sucede las cosas son infinitamente más complejas, no más importantes. En todo caso ahora hay un hecho por el cual guiarse, que puede echar abajo pensamientos anteriores y sobre el cual parece ser necesario construir unos nuevos.
Sin embargo nunca me importó ser consecuente como lo que he hecho, en cambio me parecía más importante ser consecuente con lo que creo, en otras palabras, no son las personas a las que me importa aparecer como consecuente, sino a mí misma y no con un pensamiento o hecho pasado, sino con creencias actuales.
Este es uno de esos momentos en que no sé que hacer, pero existe un hecho que lo marca todo, que lo define todo, que lo complica todo, y ahora todo es infinitamente más complejo.
Creo que nunca aprecié suficientemente mi soledad, creo que yo ya soy una responsabilidad suficiente y no necesito otras personas que agregar a mi carga de conciencia existente. Pero tal vez sea sólo la situación en concreto.
Este último pensamiento me tranquiliza y me preocupa a la vez, pues me da esperanza, pero vuelve el momento actual mucho más pesado.
Con esto acabo de caer en cuenta del peso, es mucho peso y yo tiendo a preocuparme excesivamente de las cosas, tiendo a hacer todo más grande y vuelvo una situación un mundo completo.
Yo le di el peso, no sé bien que hacía y no puedo culpar a nada más, hice una promesa que no puedo romper, pero romperla sería liberarme, sería volverme otra vez liviana, volver a abrir ese mundo de posibilidades.
volver a la metáfora del túnel, porque ahora queda totalmente inválida, porque ahora es sólo un montón de palabras y una exageración.
Y si resulta que me gusta más soñar, más que volver mis sueños realidad, me gusta vivirlos en un mundo imaginario y sueño sólo por el soñar y no por el volver realidad.
Seguro tendrá cosas buenas, pero que digo, acaso sucederá, acaso no debe suceder entonces? debes ir, debes ir porque está mal que no lo hagas, porque harás las cosas peores.
Yo no sabía que hacía, yo pensaba que.. en qué pensaba? no lo sé, intentaba tal vez convertir un sueño en realidad, en vivir, en tomar las oportunidades que se me presentaban, sin pensar en nada más. Pensaba como otra persona.
Me dejé llevar por no sé qué, por curiosidad, por algo que ya no comprendo, no me arrepiento, pero no es propiamente orgullo lo que ahora siento.
ahora recuerdo momentos cortos, no puedo dejar de pensar que me molesta, me fastidia, no soy yo, o tal vez esa sí soy yo sólo que nunca tuve la oportunidad de demostrarlo.
pero este sentimiento de molestia me hace sentir mal, debe acabar entonces? llevo ya unos cuantos minutos expresando mi inconformidad con esta situación y sin embargo existe algo que me detiene, que busca cosas que me impidan cambiarlo todo, que me impidan acabar con todo esto.
Esta vez no estoy sola, si se trata de mí no me importa mucho, (esto es claro, un decir), pero cuando se trata de alguien más, yo me quedo atrás, no importo y desde afuera trato de resolverlo, pero es quitarme importancia la mejor respuesta?
Toda la vida me he preocupado por hacer las cosas bien, por hacer lo mejor, pero existen momentos donde nada es completamente bueno y se hace difícil escoger.
Seguramente será mejor tomar el camino de la verdad, pues sólo quedaría el de los demás seres humanos y no me parece que sea el mejor.
"te prometí que no volvería a hacer una cosa y me temo que es precisamente lo que voy a hacer, no quiero justificar mis acciones, no estoy segura si lograría hacerlo, seguramente no existe explicación y sin embargo así es. No quise engañarme ni a mí, ni a ti, y esta parece ser la única salida para poder conseguir ambas metas. (...)"
Escribir tiene un poder extraordinario sobre mí y me llena de tranquilidad, eso sin mencionar que aclara mi miente y me permite saber qué es lo que estoy pensando de verdad. Ya no sé qué he escrito y no quiero volver a leer aún, seguramente lo haré mañana cuando todo esté un poco más claro.